Muchas veces pienso en lo afortunada o desafortunada que pudo haber sido mi vida de seguir casada con el que hoy es mi ex esposo, les explico: como cualquier otra muchacha de veintitantos, años me casé muy ilusionada y enamorada de mi novio, los primeros dos años de matrimonio fueron lo más bello que pudo pasarme en la vida, todo lo hacíamos con muchismo amor y profundo respeto, compartíamos hasta los más pequeños detalles ejemplo de ello nuestros cumpleaños, inventabamos siempre algo diferente para disfrutarlo juntos. Pero... al llegar el tercer año, (año en que nació nuestra primera hija), todo comenzó a cambiar, el hombre al que conocí empezaba a mirar a otras mujeres, lo peor, me decía que me quería como la primera vez que nos concocimos y yo como estaba super enamorada le crei... fue entonces cuando ambos decidimos tener nuestro seguno hijo, pero lamentablemente las cosas empeoraron, a todas las mujeres miraba sin recato alguno conmigo alfrente (que descaro y falta de respeto...pensé), un día me paré frente al espejo y me ví con uno o 2 kilos de más que cuando nos casamos, estaban bien distribuidos porque cuando me casé pesaba 42 kilos, noté que mi abdmomen no se había abultado como al resto de mis amigas, en cambio mi rostro, piernas, pompis, brazos en fin todo el resto del cuerpo se veía mucho mejor que antes, entonces me dije: no es mi físico no es mi forma de ser ¿que es lo que está pasando?...
De pasar estaba pasando sólo una cosa, su interés en mi fue decayendo, por supuesto al ver a mujeres voluptuosas, vulgares y sin ningún tipo de recato, el se fue interesando en ellas.. que podía hacer? como era mi físico?? el de una mujer con moderadas caderas y senos de lo más normal (36 copa B), super sexy de cara según mis amigos superlinda, educada y de trato muy amable tanto con sus amigos como con los de ambos.
Saben? lamentablemente con el paso del tiempo el se fue fijando más y más en cuanta mujer se le cruzaba al frente, muy a mi pesar me di cuenta que lo estaba perdiendo, yo intentaba por todos los medios habidos y por haber de reconquistarlo, pero fue inútil, de nada valieron besos, abrazos, mimos, caricias, hacer el amor con intensidad, despúes de diez años de matrimonio decidimos divorciarnos.
Después de esos 10 años, les puedo decir, que los he aprovechado al máximo viendo crecer a mis hijos, sus sonrisas, sus enfermedades, sus pasadas de grado en la escuela y después en la educación media, sus abrazos, quejas, lagrimas, pataletas, algo que él nunca quiso hacer por estar detrás de las faldas de otras mujeres. Ahora pienso que no importa que me haya divorciado la recompensa a tanto sufrimiento y tristeza es tener la dicha de haberme casado como Dios manda y procreado a mis bebes, aún sabiendo que algún día se irán como lo hice yo una vez.
Dios puso muchas pruebas en mi camino, caminos largos cuesta arriba para probarme, y me alegra decirle que pasé con altas notas esa prueba, di tiempo para sanar heridas, recuperarme; pero eso si, nunca me dormi en mis laureles, me preparé profesionalmente. Novios?? ninguno, pero si muchisimos pretendientes, no creo estar lista para una nueva relación, ¿¿el motivo?? me cuesta creer que alguien me quiera por lo que soy y como soy, sino por mis logros, es dificil saberlo, por lo menos para mi.
Si alguien lee este blog y consigue otra razón al abandono del que fui objeto, pueden escribirme a lady4decadas@yahoo.com, quizas entre líneas encuentre la respuesta que he buscado durante algún tiempo.
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